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¿Qué Sabe Usted Del Primer Enterramiento En La Luna?

Eugene Shoemaker (1928-1997) es probablemente más recordado porque confirmó la teoría de que el gran cráter de Arizona se formó por el impacto de un gran meteorito. El también creía que los cráteres de la Luna eran de similar origen.

El cráter de Barringer se conoce también como Cañón del Diablo, el Cráter del Meteoro, y como el Cráter de Arizona. 
Vista panorámica de Cráter Barringer, también conocido como el Cráter del Cañón del Diablo, el Cráter del Meteoro, y el cráter de Arizona. Foto: Wikimedia Commons.

El Cráter del Meteoro del Norte de Arizona se sospechó por algún tiempo que fue producto de un impacto de meteoro, y que no era producto de actividad volcánica. A este inmenso cráter se llamó el Cráter del Cañón de Diablo, pero también se le llama el Cráter Barringer por Daniel Barringer, quien en 1903 fue el primero en sugerir que fue producido por una gran impacto de meteoro.

El hombre tenía el hábito de pensar profundo y llegar lejos. En 1960 él demostró algo  que sacudió la autocomplacencia de todo el que lo estaba prestando atención: la Tierra había sido impactada por un proyectil espacial que medía 150 pies (45 metros) de ancho y que viajaba más  rápido que una bala. Y que el Cráter del Meteoro, una depresión en forma de olla, de 500-pies de profundidad y 4000 pies de ancho cerca de Winslow en Arizona era la cicatriz que lo demostraba. En un solo salto mental, Gene había hecho una conexión entre el cielo y la tierra que nadie antes que él lo había visto. Una terrible lluvia de destrucción pudo haber caído sobre nuestro planeta desde arriba.  Y él estaba convencido que los cráteres de la Luna, ampliamente creídos  para su tiempo como resultados de erupciones volcánicas explosivas, eran el resultado de similares granizadas cósmicas.[1]

Aunque a Shoemaker también se le acredita el co-descubrimiento con su esposa Carolyn Shoemaker (1953-) y el astrónomo David Levy del Cometa Shoemaker-Levy 9, hay otro aspecto de su vida que yo considero más transcendental que su descubrimiento de un cometa.

Eugene Shoemaker es también el primer y único humano cuyas cenizas  han sido llevadas a la Luna.

Shoemaker murió el 18 de julio de 1997, en un accidente automotriz en Australia buscando cráteres de meteoritos aún no descubiertos. Siempre quiso ir a la Luna como un astronauta de la las misiones Apollo y estudiar su geología de primera mano. Desafortunadamente, una condición médica diagnosticada a principio del 1960 impidió que lo lograra[2].

El tributo de Carolyn Porco a Eugene Shoemaker

Eugene había dicho poco antes de su muerte que su mayor frustración en la vida era “no haber ido a la Luna y martillarla con mi propio martillo.” Pero Carolyn, su esposa, en un acto de amor y admiración hacia él, tuvo la idea de completar los deseos de Eugene (y su frustración) usando uno de las misiones de NASA a la Luna y enviar una porción de las cenizas de Eugene en una pequeña cápsula dentro de la misión a la Luna del Lunar Prospector que la NASA estaba lista para enviar en los próximos meses.

En sus propias palabras, la idea de enviar las cenizas de Eugene a la Luna destelló en su mente de la siguiente manera: "La idea de darle a Gene Shoemaker la Luna como su reposo final llegó a mí el 19 de julio, el día que Gene murió y en el momento que leí en el periódico que su cuerpo sería cremado. ... Shoemaker fue finalmente, en muerte, cumplido su deseo. En enero 16 de 1998, una pequeña cápsula de policarbonato llevando una onza de sus restos viajo hacia la Luna a bordo de la nave espacial el Lunar Prospector de la NASA. Envolviendo la cápsula de 1.5 pulgadas (3.8 cm) iba una pieza cuadrada de laminilla, inscrita con láser con una imagen compuesta diseñada para conmemorar el legado científico de Shoemaker [3]."

Grabado que fue enviado a la Luna con las cenizas de Eugene Shoemaker
La lámina metálica de 1.5 pulgadas  (3.8 cm) inscrita con láser con la imagen compuesta diseñada para acompañar los restos de Shoemaker.

El homenaje que Carolyn le hizo a Eugene estuvo bien escogido, y con mucho amor humano, calor y reverencia. Los tres elementos en el grabado son: una foto del cometa que él descubrió, una foto del cráter de Arizona que él insistía que era de origen cósmico, y un fragmento de un poema de Shakespeare.

    Y cuando muera, /  Hazlo tuyo y compártelo en pequeñas estrellas: El "enterramiento" real de las cenizas habría de ser un choque de la sonda espacial con la Luna.

    La faz del cielo será por él tan embellecida  / Que el mundo entero se apasionar�� de la noche: Ya las noches celestiales no son las mismas porque uno de nosotros descansa allá arriba.

    Y no rendirá más culto al sol esplendente. Desde ahora el Sol no es la estrella m s embellecida, si no la Luna.

"El 31 de julio de 1999, después de dieciocho meses de exitosas misiones orbitales, el Lunar Prospector fue comandado a estrellarse contra la Luna. El logro del sueño de un hombre, y el episodio final de su vida inspiradora se encontraron con el impacto. Al final de su jornada, treinta años después de el primer hombre pusiera un pie en la Luna, Eugene M. Shoemaker se convirtió en el primer habitante de la Tierra cuyos restos fueran enviados a otro cuerpo celestial."[2]

Carolyn Porco y Eugene Shoemaker en el observatorio de Monte Palomar.
Eugene Shoemaker con su amada esposa Carolyn Porco en foto tomada en 1994 en el Observatorio de Monte palomar.

Pero, más que "El logro de del sueño de un hombre", su enterramiento en la Luna es el producto de del amor de su esposa que quería que él descansará por siempre en el lugar que él más quería: la Luna.

Otros enterramientos espaciales

Los enterramientos espaciales ya no son tan inusuales, aunque no tengan ningún parecido con el entierro del de Shoemaker, porque las cenizas de Eugene fueron llevadas directamente a la Luna, no "al espacio". Por "funerales espaciales" mayormente entendemos orbitar la Tierra hasta que la cápsula finalmente se incendie en la atmósfera.

En el artículo Space burial de Wikipedia leemos:

Entierros espaciales son procedimientos en cual una pequeña muestra de las cenizas cremadas del fallecido son colocadas en una cápsula del tamaño de un lápiz labial y son lanzadas al espacio.
...
La mayor pare de los entierros espaciales no salen del campo gravitacional de la Tierra, si no que logran orbitar la Tierra. Las cápsulas que contienen las muestras permanecen circulando la Tierra hasta que la atmósfera terrestre disminuye la cápsula y re-entran a la atmósfera. Las cápsulas se queman al re-entrar como estrellas fugaces, y las cenizas se dispersan en la atmósfera. El tiempo entre el lanzamiento y la re-entrada depende de la órbita del satélite y puede variar ampliamente.  El primer enterramiento re-entro a los 5 años, pero de otros no se espera que re-entren en menos de 250 años.

E. Pérez
Feb-17

También en este Website—

Sobre la vida en la Luna:
La obsesión de Bernard Fontenelle con la vida en la Luna

Referencias Externas—
[1] Destination Moon
[2] Eugene Shoemaker: A Tribute .
[3] Eugene Shoemaker Ashes Carried on Lunar Prospector .